Crónicas del fuego
- Dr. Jonatan Escobar

- 9 jun 2022
- 12 Min. de lectura
Actualizado: 23 jun 2022
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Elemento inocuo y perfecto, descansaba el fuego sobre de su elemento hermano, la tierra, a la vez que ésta le brinda sustento, éste le brindaba su luz y calor, ambos conversaban sobre de temas profundos y complejos, alimentando cada uno su alma con exquisita y pura filosofía compartida, emitida por cada uno de estos dos gigantes de la sabiduría, la tierra absorta en sapiencia y conocimiento le pregunta al fuego:
¿Antesdenosotrosloquees,puedeser?
A lo que el fuego contesta:
- Somos el cimiento del universo mismo, existimos en diferentes proporciones en cada una de las constelaciones que éste basto universo alberga y todo lo que es, parte de un principio elemental; ¡Nosotros!, pues somos los elementos primarios de la materia, somos ¡El acmé de la creación!, así ahora en mayor o menor medida, éste mundo nos alberga, el mundo mismo se conforma de nosotros, así también el cuerpo celeste más descomunal y complejo del universo y la partícula más pequeña del mismo, sin variación, parten de los elementos primarios, ¡Nosotros!; como tal, me costaría creer que antes de nosotros,lo que es, haya podido ser.
La tierra no satisfecha con la magistral explicación del fuego,comenta lo siguiente:
- Hermano, no olvides que la luz no puede reflejar, proyectar y descubrir todo aquello que existe, la luz que emite tú presencia logra evidenciar sólo lo “evidente”, lo admito, las estrellas conformadas de ti resultan en apariencia las más espectaculares y sobresalientes pero eres inestable, bien puedes estar aquí o allá, figurar como un colosal fuego abrazador o como un cálido y fraternal lucero, yo lo contrario a ti hermano, me mantengo en constante reposo, la quietud y la calma son compañeras adjudicadas a mi existencia, los mundos que de mí se conforman, no resultan impresionantes como los contemporáneos tuyos pero son a los que se les asignó la tarea importante de albergar la vida en una u otra de sus formas y al paso de los tiempos, bajo mi perpetuo estado expectante, sé que existe algo que la luz de tú presencia no puede evidenciar, pues hermano fuego dime, en el caso de los hombres, ¿Qué es aquello que los mueve a querer alcanzar las estrellas?, ¿Qué es aquello que los lleva a anteponer su propia vida por otros ser humano? o caso en contrario, ¿Qué es aquello que los hace ser crueles y funestos?, ¡Te lo aseguro¡ , he visto ejemplares de seres humanos, que aunque de tamaño en apariencia insignificante, resultan monumentales y magníficos, otros que de ser insignificantes, pasan a ser repugnantes y nefastos. Ahora por favor hermanó, pregunto esto una vez más: ¿Qué es eso que fuera del volumen físico, que fuera de la cantidad de materia por la cual sé conforma, magnifica o denigra?, hermano fuego responde ¿Qué es??...
El fuego impresionado por el indiscutible análisis que la tierra emitía, no pudo por el momento argumentar más las cuestiones que ésta formulaba y se limitó a contestar lo siguiente:
- Eres el guardián del universo par excellence (por excelencia) y te has permitido observar más allá de lo que la luz de mi presencia apenas puede mostrar, al contrario, yo no conozco más allá de lo que mi luz visible puede proyectar, por el momento no puedo aportar más al complejo análisis que ahora expones.
Terminando de decir lo anterior, el fuego nota la hermosa luz artificial que emitía una lámpara incandescente que se encontraba a cierta distancia, la contemplo por algunos instantes y quedo maravillado, la luz que irradiaba dicha lámpara de pronto cambio de dirección, hacia donde se encontraba el fuego, luego, entonces, el fuego no sólo quedó maravillado, si no que se enamoró de la luz, no pudo dejar de contemplarla, cuando la luz viro hacia la dirección de éste, el fuego sintió, como cuando uno contempla el rostro de alguna mujer y esta, de la nada, regala una sonrisa, el fuego amó al instante la luz, pues era una luz como ninguna otra, una luz en esencia nueva para él pues estaba bastante habituado a la luz que emitían los cuerpos celestes, nunca se había percatado de éste otro tipo de luz pues no consideraba importante la efímera existencia humana y lo que estos llegaran a crear; contempló aquella luz tenue toda la noche, llegó la mañana y el majestuoso sol, hizo imperceptible aquella frágil luz, la cual terminó por ser apagada durante el transcurso del día, el fuego no dudo en esperarla noche, para volver a contemplar aquello que le había robado la atención pero sobre todo, que habría hecho nacer un perfecto sentimiento, llegada la noche vuelve a contemplar la hermosa luz y decide aproximarse a la fuente generadora de la misma para resguardarla, asediarla, protegerla, decidido a nunca apartarse de ella pues la amaba; en un inicio, la sola belleza de la luz artificial, era suficiente para cegar al fuego, para que éste se sublimase y otorgasetodas sus virtudesa aquella delicada luz y su fuente, pero al paso de los días, el fuego adquiere conciencia de que ha cometido un terrible error pues se enamoró de una luz artificial, hermosa pero efímera, vacía y fugaz, sin embargo cegado y embriagado por su sentimiento, decide permanecer constante, a costa de saber que aquella hermosa luz, algún día simplemente se apagaría, algún día invariablemente lo dejara, no sólo eso, decidió permanecer constante a un lado de aquel delicado haz de luz, a pesar de que las condiciones estaban en extremo desequilibrio, pues basta con analizar las condiciones del fuego y de la lámparaincandescente, el fuegoresulta sublime, eterno,la cantidad de calor que irradia puede fundir el metal más sólido y perfecto, sobre todo, es uno de los amos del universo, en cambio la lámpara, depende de una frágil cubierta de cristal, que a su vez contiene aditamentos delicados, temporales y caducos que generan un halo artificial de luz y la cantidad de calor que ésta puede llegar a generar, jamás se compararía a la capacidad para dar calor que tiene el fuego, en cambio, el fuego la amaba, daba toda su grandeza, sin duda alguna ofrecía toda su majestuosidad a aquella luz artificial, cuando ésta ofrecía casi nada, se limitaba a darle al fuego escasa horas de luz y escaso calor; ¡Pero que terrible calamidad!
¡El fuego se vino a enamorar de una luz artificial!, pasaron tres años y medio y la lámpara dejo de funcionar; ¿Que eran para el fuego3 años y medio?, ¡No eran nada!, pues el fuego tenía una completa eternidad para dar y cualidades sublimes para entregar; una lámpara fundida, eso quedaba de aquel efímero amorío, aquella lámpara fundida, no podía brindar nada más al fuego, entonces éste no tuvo más aquella fugaz estela de luz artificial que tanto amó, pues desde un inicio eso fue, aquella hermosa luz, fugaz y artificial, efímera y pobre en esencia, sin nada que ofrecer, destinada a desaparecer.
El fuego triste y desolado se encuentra con la tierra a lo que ésta argumenta:
- Te pude contemplar al pie de la lámpara incandescente, recibiendo los escasos halos de luz y el escaso calor que esta podía brindar, y tu incondicionalmente le otorgabas toda tu grandeza, toleraste su carente dar, toleraste las inclemencias de la intemperie para estar a su lado, pues observe como ni la lluvia ni el viento te pudieron consumar, ni apartar de su presencia, parecía absurdo y sin razón de ser que aferraras tu espíritu a una causa sin futuro, parecía enfermizo que aferraras un sentimiento, a un débil halo de luz destinado desaparecer.
El fuego a lo anterior responde:
- El vacío qué ocupa la existencia mía me consume, el viento y la lluvia no lo lograron, pero el dolor que en éste momento experimento probablemente lo consiga, aun amo aquella luz artificial, aún más que aquel instante en el que la descubrí , por vez primera. Sí volviera a renacer esa hermosa luz, le volvería a entregar lo que soy, le volvería a entregar mi existencia a cambio de nada, pues la amo, esa hermosa luz no tuvo que hacer, ni entregar nada, simplemente la amo, ahora que no la tengo, me duelen los segundos, me duele el tiempo, me duele el día, me duele la noche, me duélela existencia misma, pero sobre todo me duele su ausencia, no encuentro como estar sin su presencia, por otro lado, Sabia Tierra, no me explico como yo, “El Fuego”, uno de los omnipotentes amos del universo, centro su atención en una luz artificial, como yo me rendí y entregue a una luz artificial, ¡Eso no tiene sentido!, tiempo atrás me jacte de la grandeza que nos precede a nosotros, los elementales del universo; ahora me siento destrozado y vacío, considero que no queda estigma alguno de grandeza en mí, pues ¿Cómo podría ser eso?, el conflicto de mi espíritu es grande, por un lado la extraño,¡La amo!, por otro, la decepción que siento para conmigo mismo, es inmensa, me azota y me atormenta, pues ¿Cómo me fui a enamorar de una luz artificial?, una luz que no tenía nada que ofrecerme, una luz condenada dejar de existir, contenida en un imperfecto diseño de cristal,frágil y quebrantable, ¿Por qué?, ¿Por qué le di y entregue mi existencia a algo tan superficial y banal?, ¿Acaso Yo, El Fuego, no soy más que un completo idiota?. Todo lo que acaba de suceder parece una completa locura, una completa estupidez, no soy digno de mi luz, no soy digno de mi propia leyenda; mi vacío espiritual es enorme, por un lado no está ella, por otro, no me queda tampoco orgullo.
El Elemento Tierra sonriendo le contesta al Fuego:
- ¡En hora buena! Hermano fuego, nunca dejaste de ser majestuoso y perfecto, el mismo fuego gigante en presencia y espíritu que discutía el porqué de las cosas conmigo, es el mismo que expresa su dolorosa experiencia, dolorosa, pero rica en sentimiento y aprendizaje, insisto, no sólo eres el mismo legendario elemento, ahora eres más sabio y no cabe duda que el planteamiento filosófico que tiempo atrás puse a tú conciencia, en esta ocasión, puede ser interpretado y resuelto a la perfección, pues creciste en espíritu y conocimiento, has logrado ver y sentir aquello que escapa a la luz de tú fulgor; no menosprecies aquel sentimiento que desbordo tú conciencia, ni la fuente del mismo, por un lado, entiendo que eres grande y magnífico, pero fue aún más grande cuando amaste, protegiste y diste en forma incondicional, pues vi que fuiste indestructible, inquebrantable, nada podía apartarte de aquello que tanto amabas, ni la miseria, ni la carencia, ni la inclemencia, ni la desesperanza, pues sabias que aquello terminaría, que esa luz artificial ¡se extinguiría¡, aun así luchaste, aun así te entregaste en manera desmesurada.
¿Por qué de pronto te volviste fuerte?, ¿Por qué de pronto fuiste impenetrable y resistente?, como sí una coraza blindada fuera tu voluntad, Hermano Fuego, llegué a contemplar la integridad como nunca antes la contemple, ¡Y eras tú!.
La tierra tomo un poco de aliento y prosiguió:
- Por otro lado, no menosprecies la fuente que dio a luz a tú sentimiento, no la aminores, menos la maldigas, te dio todo lo que te pudo dar, no más, no menos, sí comparas tú calor con el de ella, pareciera que el de ella era insignificante, mezquino y ruin, la sola comparación puede resultar obscena, en cambio, eso era todo lo que tenía para dar, no porque tú calor y luz resulten descomunales los de ella tenían que ser igual, aquella frágil lámpara incandescente, dio exclusivamente lo que tenía que dar, un tenue y poco cálido haz de luz, no te encontrabas en condición de ¡Exigir más!. Aquella fuente de luz sólo era una lámpara incandescente, temporal y efímera, el halo de luz emitido por la misma, por definición, jamás seria majestuoso, perfecto y eterno como el tuyo; su temporalidad, su fragilidad, su fugacidad, son condiciones que no se encontraban ni por un instante bajo tú control y dominio, por más inmenso, colosal y magnífico que seas, aquellas eran circunstancias que no podrías modificar, no por ello dejas de ser lo que eres, eres y serás el sublime y perfecto fuego, ¡Ahora y siempre!, insisto, sólo que más sabio y experimentado, aún más digno de filosofar a mi lado; el efímero y vacío halo de luz te permitieron conocer dos cosas nuevas, Primero:sabes que puedes amar y dar a sobre manera, sobre tus escrúpulos, lo que te confiere la categoría de sublime y Segundo: Es de tú conocimiento un nuevo sentimiento que te volvió indestructible y añadió a tú voluntad el estatus supremo,la ¡Inquebrantabilidad!, pues ¿Existirá en el universo voluntad semejante a la que ahora posees?,lo dudo. ¡Oh, Hermano Fuego!, en verdad te digo, llegará el día en el que te fundas con algo majestuoso y perfecto como lo que ahora eres, pero para ello, era imprescindible que adquirieras conciencia precisamente de eso ¡De lo que eres!, pues en base a esto entonces, ahora procuraras ofertar y otorgar tú sublime y majestuosa presencia con la correspondiente igual, es decir, con tú similar, con tú igual,¡Con algo dignode recibir lo que eres!
La sabia Tierra había devuelto el aliento al Fuego, pues había analizado y digerido el conflicto que en éste existía, aunque aún con dolor, decidió arder como nunca, se mostró esplendoroso e ilumino la tierra por algunos instantes, este no alojaba resentimiento ni culpa alguna,ahora sólo lo invadía la fuerza y la entereza, sabía de antemano que el dolor de manera gradual seria menos intenso y que terminaría por desaparecer, en cambio lo que no desaparecería seria la experiencia y las cualidades divinas que había adquirido, pues ahora como La Tierra decía: era más sabio, más perfecto con la voluntad perpetua de diez mil aceros. Se dijo dentro de sí con sarcasmo:
- ¡Sé que de ahora en adelante seré más precavido con la hermosa luz artificial!.
ADENDUM:
La historia nace de un sueño (literal), pero ejemplifica las relaciones humanas y sus conflictos, es común la frase que indica: “En una relación siempre hay uno que quiere más, que se entrega más, que ama más”, probablemente en la mayoría de los casos eso es verdad y el que entrega más, al final se siente vacío y frustrado, pues de tanto dar, pareciera que al concluir la relación no queda nada en ese que dio y se entregó, en efecto no sería posible negar el hecho de que ese tipo de relaciones desgastan y debilitan, pero en el fondo uno no nota que funge el papel del fuego, es cuando la fuerza tiene su máximo esplendor y en el caso del fuego, éste no se consumía, pues el viento y la lluvia no lo lograron, en el caso de las personas éstas no se consumen, al contrario, ellas consumen y funden todo tipo de hostilidades (los comentarios de la suegra nefasta, los amigos obscenos y repugnantes de la pareja, incluso la propia hostilidad y miseria de la pareja), el fuego interior de la persona soporta y consume éste tipo de situaciones; en el caso del fuego, éste en un inicio notó la superficialidad y temporalidad de su amado halo de luz, en el caso de las personas, éstas desde un inicio ubican (pero se niegan a reconocer), la hostilidad e infructuosidad que su propia pareja representa, aun así las personas como el fuego luchan, soportan y siguen adelante, pero las personas objeto del sentimiento (la pareja), así como la lámpara incandescente no tienen la culpa, ni deben jamás ser obligadas a brindar más de lo que pueden,en el caso de la historia, la lámpara sólo podía brindar un leve y delicado halo de luz y escaso calor,en el caso de las personas, la pareja en ocasiones sólo puede brindar eso: “un leve, escaso y fugaz sentimiento” o “escaso calor”, lo que se podría interpretar como indigno y doloroso, pero como en el caso del fuego, éste por mas esplendido que fuera, no podía modificar la temporalidad y fragilidad de la lámpara incandescente, ni lo artificial de su luz, así en el caso de las personas, tampoco pueden ni deben ser modificadas, pues los sentimientos no se hacen, si no que ¡Nacen!, como tal,sí la persona en cuestión no dio a luz a sentimientos colosales y magníficos como los que tú sientes por ella, o él, nunca la culpes juzgues ni condenes ante tal situación, se debe de entender lo siguiente:
· Siéntete afortunado(a) por ser el que emite e irradia amor, pues en éste caso eres al que se le asignó la oportunidad de experimentar éste sentimiento y por otro lado, es mil veces mejor dar que recibir.
· Los sentimientos no son obligados ni controlados, estos simplemente son o no son, una persona no controla sus propios sentimientos, es decir, no decides a quien amar y a quien no amar, menos controlas los sentimientos de los demás, pues una persona no puede obligar a otra a quererla o amarla, por eso los sentimientos son tan valiosos y perfectos, pues no se controlan, son autónomos, espontáneos, no se compran, no se venden, no se canjean, no se producen al por mayor, llegan y se quedan, no puedes decidir obtenerlo, ni deshacerte de él, por ello los sentimientos no se juzgan, porque no entran dentro del libre albedrío, por ello sería un crimen juzgar a alguien por no querer o a su vez juzgarte a ti por querer, pues es el equivalente a juzgar el color de ojos o de piel, es algo por lo que no se decide, sino que simplemente es.
· Nota que los eslabones que sostienen la relación (representados por ti y tu pareja), presentan un importante desequilibrio, pues tú eslabón es más grande y sólido, a pesar de ello no se logrará sostener la relación pues ésta siempre es una pesada carga, se requiere de un eslabón igual en el otro extremo y al no ser así (pues tú pareja colocó un eslabón más pequeño), la carga (la relación), al final colapsara.
El por fin aceptar y comprender el párrafo anterior no debe de ser motivo de nostalgia y resignación, al contrario, el fuego al final comprendió lo magnifico que era y lo grandioso que llegó a ser, así las personas; las relaciones otorgan y confieren experiencia y conocimiento invaluables y en la siguiente ocasión, buscaras un eslabón semejante al tuyo pues la relación previa, te permitió conocer la magnitud del eslabón que puedes aportar y lo doloroso y cansino que es soportar una relación impar, entonces, lo lógico sería buscar un eslabón igual, así como en el cuento, la promesa que la tierra hizo al Fuego, que algún día se fundiría con un igual, con otra que sea como el “Amos del Universo”.





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